El arroz como tal no es solo uno, existen muchas variedades, como las que te ofrecemos en Montsiá, y cada variedad, admite múltiples recetas. Pero ¿quién decide qué variedad es mejor y qué arroces son los más exquisitos? Pues, como en muchos otros productos, como el vino o el aceite, también existen catadores de arroz. Qué maravilloso oficio el de catador, ¿verdad? Pasearse ante una mesa larga, llevándose a la boca platos exquisitos… Pero no es oficio fácil, y tampoco muy común. Os lo explicamos a continuación.

¿En qué consiste el oficio de catador de arroz?

El oficio de catador de arroz no es algo que se consiga a la ligera. Requiere una formación gastronómica y un entrenamiento a largo plazo para conocer las principales características de este cereal: texturas, sabores, cómo puede variar en cada circunstancia y las características del arroz después de cocinarlo (si queda mas ligero, compacto, qué olor desprende…).

Detrás de la valoración final que puede dar un cliente al seleccionar una marca como Montsià, hay toda una serie de cualidades que hacen que esa persona diga “me gusta más esta marca”. Y eso es lo que deben descubrir los catadores de arroz: conocer todo el ciclo de vida del grano, desde su siembra, recogida y tratamiento hasta su cocción, para asegurar que ese producto mantiene una calidad y un estándar constantes.

En Italia, para que veáis lo muy en serio que se toman el oficio de catador de arroz, abrieron en 2003 la “Academia italiana degustatori di riso”, o lo que es lo mismo, una escuela de catadores de arroz, iniciativa de dos emprendedores agrícolas y un restaurador de la zona de Vercelli.

En Montsià aún no tenemos academia, pero sí catadores y expertos que aseguren que la calidad de cada paquete que ponemos en tus manos desde nuestra cooperativa del Delta es digno de ser un arroz con Denominación de Origen.

¡Conviértete en catador de arroz por un día!

Para ser capaz de degustar y calificar un arroz lo primero que debes saber es que el arroz en realidad no se distingue por su sabor inherente sino por su capacidad para incorporar el sabor del caldo, guiso o sofrito del plato en el que participa. Otras variables como el color, la textura y la forma pueden influir en la capacidad de atracción de una variedad u otra de arroz, pero la realmente importante en cuanto a calidad es el sabor que es capaz de contener el arroz en cada grano.

El procedimiento que suelen usar los expertos catadores es llevarse a la boca una gran cucharada del arroz cocinado (en paella, arroz caldoso, guiso, risotto, postre, etc.), antes de masticarla, mantenerla en la boca unos instantes y apretar con la lengua sobre el paladar para sacar el jugo inmerso en cada grano de arroz y degustarlo. Independientemente de la calidad de la receta, el grano que contenga mayor cantidad de “caldo” se considerará el más adecuado para la receta.

Así que… ¿Te atreves a hacer una cata a ciegas de varios arroces con un mismo caldo?