Hay una antigua expresión que dice que “el  buen perfume, en tarro pequeño se vende”.  Es bien cierto que muchas cosas pequeñas guardan un gran tesoro dentro. Tan pequeñas como un grano de arroz, por ejemplo. Aparentemente, no tiene más misterio este cereal, ¿no? ¡Pues es más complejo de lo que parece! Cada grano de arroz, como el resto de cereales, está formado de diferentes partes que van desde sus capas exteriores hasta el núcleo. En él se encuentra la perla del arroz, la parte más preciada del grano, encargada de absorber el sabor de su receta. Pero antes, vayamos por partes y conozcamos cómo está compuesto nuestro cereal favorito.

¿De qué partes está formado el grano de arroz?

Principalmente podemos dividir en 4 las capas que conforman un grano de arroz:

  • La capa más exterior, la cáscara, es la que normalmente vemos cuando el arroz aún está sin trillar. Es la encargada de proteger el grano y también sirve como barrera para la entrada de microorganismos.
  • El salvado es la segunda parte que muchos otros cereales, como el trigo o la cebada, tienen en común. En la mayoría de arroces se elimina para su uso culinario más común pero en el caso del integral, se conserva aportando vitaminas, minerales y fibra.
  • En el nivel intermedio, encontramos el endospermo, que contiene los hidratos de carbono, como el almidón, y vitaminas del grupo B.
  • Por último, pero no menos importante, hallamos el germen, la parte más pequeña y preciada del grano de arroz. Contiene proteínas, fitonutrientes, vitaminas B y E, que son antioxidantes, minerales como hierro, fósforo o calcio y ácidos grasos esenciales como el Omega-6. ¡Menuda joya! ¿Veis como lo mejor está en lo más pequeño?

¿Cómo es el grano de arroz perfecto para una receta caldosa?

La mejor variedad de arroz para hacer caldosos es el Bomba, ya que gracias a su composición molecular no pierde la textura y es capaz de resistir el volumen de caldo y de temperatura manteniendo así el sabor y aroma del caldo.

¿Y para una receta de arroz no caldoso?

El Arroz Extra Montsià se caracteriza por poseer un tipo de grano redondo y perlado. Si lo miras a trasluz, podrás identificar esa perla interior. En realidad, se trata de una porosidad que hace posible la mejor absorción de los sabores en su interior.

Ahora, además de poder escoger la variedad adecuada para cada tipo de recetas, podrás deleitar a tus comensales con un conocimiento más profundo del grano de arroz, por si algún cuñado quiere discutirte la receta 😉