El mes de mayo es el más espectacular porque llenamos todos nuestros campos de agua y empezamos la siembra del arroz. Gracias a los campos anegados, los colores, las luces y las sombras de los paisajes del Delta se intensifican.

Una vez inundamos el terreno, la siembra de la semilla del arroz sigue un proceso meticuloso. El arroz se reparte de manera homogénea y precipitándose en el fondo del campo, germinando y enraizando, para conseguir en pocos días un impresionante manto verde.

El cultivo del arroz ha experimentado un gran avance tecnológico. Antiguamente se plantaba (no se sembraba) y los plantadores cultivaban el arroz de forma manual. Hoy en día, la mecanización ha permitido que esta tarea se agilice y deje de ser tan dura.

Así pues, durante la primavera y con la llegada del calor las plantas empiezan a crecer y se desarrollan de acuerdo a su ciclo biológico hasta llegar a la maduración, que para el arroz es entre 120 y 150 días, dependiendo de la variedad cultivada.

¿Por qué inundamos los campos?

El arroz siempre debe crecer en tierras húmedas y se sigue cultivando en campos anegados porque es su hábitat natural. Aprovechando los campos inundados llegan las aves migratorias que se instalan y crían durante un largo periodo y el Delta del Ebro se convierte en un escenario espectacular y lleno vida.

Hasta aquí nuestro recorrido por los campos de arroz del Delta. Si quieres conocer una de las actividades punteras en el Montsià, podéis recorrer los arrozales del Delta. Allí podrás ver la evolución de los campos de arroz y cómo trabajamos para ofrecerte un arroz de calidad. Además, después de dar un largo paseo por el Delta seguro que te apetecerá saborear una buena paella.