El Delta del Ebro es una de las zonas más ricas en flora. Es tan distinta la diversidad que incluso se forman gran variedad de ecosistemas, como son el de montaña, el fluvial y el marino.

Monti quiere enseñarte la flora del Ebro para que te sea muy fácil reconocerla cuando te acerques al Delta.

Una de las zonas más características son las lagunas rodeadas de cañizos y juncos, salobrales, zonas de playas con sus dunas o bosques de ribera.

Los salobrales son zonas con plantas muy bien adaptadas a la sal, debido a su proximidad con el mar. En este territorio se encuentran el barrón (Ammophila Arenaria), una planta perenne de la familia de las poáceas. Otra de las plantas más características es la lecheruela (Euphorbia Paralias), con hojas superpuestas o los tarajes (Tamarix gallica) con flores rosáceas.

Los carrizales es el ecosistema más grande del Delta. Se caracteriza por estar cubierto por agua y por tener una de las plantas más significativas: los carrizos (Phragmites communis), uno de los hábitats más interesantes para las pequeñas aves. Otra de las vegetaciones de los carrizales son las cañizas (Phragmites communis chrysanthus), una planta perenne con capacidad para crecer con niveles moderados de salinidad en el agua y en el suelo.

Monti no podía olvidarse de los arrozales. Esta zona es la más significativa del Delta, con más de 21.000 hectáreas. El arrozal y la presencia de agua dulce favorece la proliferación de distintos organismos como las algas o los crustáceos.

La diversidad del Delta es tan extensa que te recomendamos disfrutar de un día en familia para conocer toda su flora.