Después de unas largas e intensas vacaciones, toca que los niños vuelvan a la rutina, pero ¿es tan fácil volver a coger los hábitos que tenían antes?

Es importante recuperar unos horarios para que los más pequeños conozcan que tienen que hacer en cada momento.

¿Cómo podemos volver a la rutina?

Lo más importante es avisar a los niños de los cambios que van a experimentar. Aunque sea pequeño, puedes hacerle partícipe y contarle que volveréis a la rutina que teníais hasta antes de las vacaciones. Es importante que lo hagas de forma progresiva hasta llegar al objetivo deseado.

  1. La hora de irse a dormir. Es el factor principal que debemos cambiar. Una de las maneras más sencillas para ir adaptando la rutina es aprovechar las tardes de forma intensa. Si vamos al parque, de excursión o juega con sus amigos, te ayudará a que a la hora de llegar a casa, tu peque esté cansado y pueda acostarse pronto.
  2. La hora de despertarse. Si acuestas a tu hijo temprano y tiene un sueño profundo y de calidad, conseguirás que se despierte más pronto. ¡Estamos seguros que no hará falta que lo despiertes! Si consigue dormir bien, afrontará el día con mucha más energía.
  3. La hora de la comida. El verano es la estación del año en la que rompemos con los horarios, dejamos de respetarlos y nos vamos adaptando a medida que pasa el día. Es importante volver a tener un ritual marcado para que tu hijo se adapte y tenga unos horarios. Llamarle a comer, decirle que se lave las manos y sentarse a la mesa pueden ser unos trucos fáciles pero efectivos.

Es importante establecer unos hábitos concretos para así organizarse mejor y conseguir volver a la rutina con energía y fuerza.